Estamos siendo testigos de los cambios acelerados que
suceden a nuestro alrededor. El modelo posmodernista de la sociedad de
consumo está arrasando con los valores éticos y morales de las familias
de la tierra. Un modelo narcisista, individualista y egoísta que solo
busca la auto-sastifacción y placer personal instantáneo.
Hubo una
vez un líder que era entendido de los tiempos de Dios y de los tiempos
de los hombres. Su nombre era Esdras. El se encontró con el desafío de
conducir a los cautivos de Babilonia de regreso a Jerusalén. Por tener
una relación fresca con Dios, sabía que se había cumplido el tiempo de
la profecía de Jeremías. Quien había declarado que luego de
transcurridos 70 años Dios iba a permitir a su pueblo retornar a su
tierra, liberándolos de la cautividad de los caldeos, quienes habían
sido herramienta de juicio para corregir la rebeldía y desobediencia de
Judá hacia su Creador (Jeremías 25,12; Daniel 9,12). Esdras integraba un
remanente de hombres que se habían consagrado a Dios, entre ellos estaba
Daniel, que ocupaba el puesto número dos en el reino de los caldeos;
Zorobabel, el sacerdote Josué y Nehemías, quien ocupaba el cargo de
mayor confianza del rey, pues era su copero personal.
Así estos
líderes organizaron junto a Esdras el operativo retorno de Israel. El
rey les dio la salida y les devolvió los utensilios de oro y plata que
se había saqueado del Templo de Jerusalén.
Ahora
Esdras tenía el tremendo desafío de llevar al pueblo en perfectas
condiciones a su tierra debiendo cruzar infinidad de peligros durante
1.400 km. Que les llevaría recorrerlos cuatro meses, enfrentando frío,
extenuantes jornadas caminando, enfrentando las bandas de beduinos que
estarían detrás de los utensilios de oro y plata.
Declaran las Escrituras en Esdras 8,21/23 que frente a esta situación
Esdras no quiso pedir ayuda de las tropas del rey Babilonia, ya que le
había declarado en fe que Dios le daría protección y provisión a su
pueblo,. Es así que Esdras declara ayuno y oración por tres situaciones
específicas: que fuese allanado el camino a recorrer, por la protección
de los niños y por el resguardo de los bienes.
Y
publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de
nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para
nuestros niños, y para todos nuestros bienes.”
¿Cuál
fue el resultado? El relato bíblico relata que Dios les fue
favorable a ellos. Y aun si seguimos el relato en los siguientes
versículos podemos ver que el pueblo llegó sano y salvo a Jerusalén.
Tomando
este ejemplo deberíamos nosotros aplicar la estrategia de Esdras, en
cuanto a las armas espirituales del ayuno y la oración frente a la
situación que hoy vivimos.
Nuestra
meta es llegar en santidad para entrar a la salvación y vida eterna que
preparó Cristo para nosotros. (Mateo 24,13).
Sorteando
todos los peligros que a través de diferentes tentaciones nos ofrece
Satanás.
Poniendo
en resguardo a nuestros hijos, nuestra descendencia, que están en
tremendos peligros bombardeados desde muy trempana edad a la
inconmensurable oferta de sexo, pornografía, alcohol, y drogas que les
llega en la vía pública, en la radio, la televisión y por las redes
sociales y páginas de Internet. Llevándoles a quemar de manera
aceleradas sus etapas de pubertad y adolescencia. Inducidos a tener de
forma inmadura y temprana relaciones sexuales provocando una infinidad
de embarazos no deseados. Los cuales llevan a provocar la mayor cantidad
de asesinatos de seres indefensos que se ha vivido en la historia por
medio del aborto. Y si no abortan crían a estos hijos sin la figura
paterna.
También
como hizo Esdras debemos poner nuestros bienes bajo la cobertura de
Dios. En un mundo globalizado cualquier trastorno económico en algún
punto del planeta termina afectando a todos los habitantes del mundo. La
especulación financiera esta operando de manera caníbalistica. Sin
ningún tipo de miramiento, como hemos podido ver con la reciente estafa
de la burbuja financiera de las hipotecas y de las viviendas que hizo
desmoronar hasta la supuesta economía número uno de Estados Unidos y los
países desarrollados de la Comunidad Europea.
Al igual
que hizo Esdras debemos poner bajo las alas de nuestro Padre Celestial
nuestros caminos. Estamos en una sociedad que vive al instante,
empujando a todos a tomar determinaciones y elecciones sin tiempo a
pensar la adecuada, y cual pueden ser sus consecuencias. Jesús fue claro
que el es el camino, la verdad y la vida. El camino del Reino de los
Cielos es diametralmente opuesto al propuesto por el mundo influenciado
por el sistema del príncipe de las tinieblas y enemigo de nuestras almas
llamado Satanás.
Hoy más
que nunca debemos imitar la actitud espiritual que tuvo Esdras poniendo
al resguardo nuestra descendencia, nuestros bienes y saber tomar el
camino correcto, y debemos hacerlo con suficiente fe para creer que Dios
nos será favorable a nuestra causa. Debemos activar el poder de la
Palabra de Dios, pero la decisión es solamente nuestra. El Señor nos ama
y nos quiere bendecir, pero nada puede hacer si en nuestro libre
albedrío no esta la decisión.
Atrevámonos a experimentar en nuestra vida la experiencia de Esdras.